viernes, marzo 28, 2008

Escultura, retrato de mi abuelo, año 1.983

Terracota, tamaño natural

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Fantástica...
Esos momentos en que el impulso para iniciar algo está inevitablemente unido a lazos sentimentales, no puede ser de otra manera, momentos especiales, importantes en nuestra vida, en los que queremos dedicar el esfuerzo a algo o alguien especial, quizá pensemos de manera inconsciente que nos protege, desde luego que nos acompaña, nos dice tú puedes hacerlo...Y, al final, la satisfacción la comparte más de un corazón...

Sentido por P.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Gracias P. este es un trabajo de fin de curso que hice en la Escuela de Artes de Toledo, tenia yo por aquel entonces unos dieciseis años, de esta epoca siempre recordaré a Paco Aparicio, mi maestro.
Todo lo que hacemos esta movido por impulsos sentimentales, no?

Estrella Altair dijo...

Que suerte tuviste de poder retener la imagen de tu abuelo en esa escultura... conmigo ya no están ninguno de mis abuelos, los echo de menos y cualquier cosa de ellos, tenerla ahora, como por ejemplo un viejo pañuelo de mi abuela, es para mi todo un tesoro.

Saludos.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Hola Estrella, pues si, lo hice cuando aún vivia, ahora me recuerda a un busto funerario romano, no es terra sigilata pero barro es al fin, me mira desde el más allá de los que fueron y ya solo son en nuestros recuerdos.
Un beso.

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