jueves, julio 28, 2011

martes, julio 19, 2011

domingo, julio 17, 2011

El Salvador

Acuarela, 35x24

Olores de verano, La Tribuna de Toledo.

Articulo aparecido en La Tribuna de Toledo el 14 de Julio de 2.011

Sin tensión y sin estruendos. La Galería de Arte ‘Ar+51’ acoge, hasta el próximo día 15 de septiembre, una muestra que retorna el equilibrio perfecto al pulso en los siempre agotadores calores del verano. José Antonio G. Villarrubia presenta flores hechas acuarela; acuarelas convertidas en flores para la ocasión. Exhibe la técnica con humildad y extrae la imagen de un contexto, eso sí, en el que la ensoñación es inherente.
Suelen otorgar, las flores recreadas/pintadas/dibujadas, una sensación de cierto estancamiento que, en este acuarelista, se complementa con un cuidadoso trabajo que alimenta el aprecio por el detalle, por la recreación de hortensias, rosas, lilas, lirios o calas que aparecen como suspendidas, mecidas por esa brisa que no se contempla pero que, implícitamente, se palpa. Porque entrar en ‘Ar+51’ estos días es cruzar una especie de jardín sustentado en las paredes, dotado de aroma ausente y tocado por el romanticismo de quien atrapa lo más lírico de la flor del almendro.
Incluso para los no degustadores de las flores sobre soporte, esta exposición puede ser un apunte en el que deleitarse a través de una técnica que, digan lo que digan, siempre es digna de ser reseñada cuando es hallada. Porque no siempre pesa la estética sobre la ‘métrica’, el trabajo de Villarrubia contrarresta los extremos y conjuga la plástica con la poética sin apenas solapamiento, con la placidez del autor que sabe que en el centro siempre aparece el sustento de lo bien ejecutado y mejor concluido.
Y puesto que los tiempos son los que suelen marcar los calendarios en lo que exposiciones se refiere, nada más adecuado que exhibir flores sobre papel-papel tornado en flores en días de verano. Invita, por tanto, al paseo reposado tanto de locales como de visitantes.

Sobre Villarrubia. José Antonio G. Villarrubia fue alumno de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, donde cursó estudios de diseño gráfico. Es alumno del pintor Pedro Cano, residente en Roma y Murcia. El autor ha sido seleccionado, dentro de muestras colectivas, en los certámenes de acuarela Villa de Caudete (Albacete), en 2009; Ciudad de Ceuta; Benalmádena (Málaga) y Puig Rodá (Vinarós, Castellón), en 2010.
Ha participado en diversas exposiciones, entre ellas las colectivas en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia (El Puerto de Santa María, Cádiz); en la Galería Bernesga (León); en el Castillo Pitamiglio (Montevideo, Uruguay); en la sala Arte Club (Montevideo, Uruguay); en el Palacio de Benacazón (Toledo); o en la Galería Adarve (Toledo).
En cuanto a las muestras individuales, José Antonio G. Villarrubia ha exhibido su obra en la sala de exposiciones del Sitio Histórico de Melque (San Martín de Montalbán, Toledo) y en El Antojo (Toledo), en el pasado año 2009. Durante el pasado mes de mayo, participó de una exposición colectiva, en Ordizia (Guipúzcoa).

sábado, junio 25, 2011

Sagrario Benayas en ABC. En el jardin del Cigarral


FLEURS:
EN EL JARDÍN DEL CIGARRAL
Por Sagrario Benayas

Hay en tierras muy lejanas / un palacio misterioso, / con millares de ventanas / y unas flores tan galanas, / que hasta el sol está envidioso / cuando surge en las mañanas. / Y aseguran quienes fueron / a tan plácidas regiones, / que no vieron / más espléndidas mansiones, / ni más célicos jardines / de claveles, de rosales, de azucenas y jazmines.

Amanece la primavera en el cigarral. La dulce luz de la aurora arranca la materia de las flores y las transforma en pensamientos. Mientras, Toledo se despierta…
El próximo día uno de julio, se inaugura, en la toledana galería de arte Ar+51 de Antonia Sánchez Balmaseda, una exposición de acuarelas del pintor José Antonio G. Villarrubia con el nombre de Fleurs. La muestra consta de cuarenta obras. Como el título indica, el creador ha plasmado las más bellas flores de la primavera en los cigarrales toledanos, y las ha colocado con esmero en cada pintura. En este jardín crecen todas las flores imaginadas: hortensias, calas, rosas, margaritas, lirios, lilas, azucenas… El artista, con una pincelada suelta y fluida, plasma en su obra con certero acierto la esencia estética del mundo vegetal. La técnica ayuda a desprender de su materialidad a las figuras, y, de esta forma, las hace eternas. Estas flores nunca se marchitarán, porque su belleza se ha hecho idea. Pero, les invito a dar un paseo por el jardín de G. Villarrubia. ¿Ven? En un rincón sombreado y húmedo, donde habita la melancolía de las piedras que verdecieron por el musgo del todopoderoso invierno, sobre tierra acolchada, asoman las hortensias coronadas con lágrimas de rocío cuando despiden la noche (serie: Hortensias). Dejadme las hortensias vestidas de pupilas, con traje de mirada, / esa campana vegetal que ya no suena y llora un zumo epílogo […]. Más allá, las rosas esperan la llegada del jardinero para adornar, en un jarrón cristalino, la alcoba de la enamorada (cuadros correspondientes a la serie Rosas, Rosa Damascena, Rosa de Té y Rosal). ¿Cómo vive esa rosa que has prendido / junto a tu corazón? / Nunca hasta ahora contemplé en la tierra el volcán sobre la flor. Junto a las rosas, en el búcaro, sobresalen los nardos, Eva y Adán en un edén armónico. En el paraíso del cigarral nacieron y, ahora, como sahumerio de flores, aromatizan el tálamo (cuadro: Nardos). Tus manos son dos nardos que mi boca / ensortija de besos. En tus manos, / transformose el manojo de mis penas / en manojos de cantos. […]. Deja verlas, Amada. Que mis besos / endulcen el dolor de su cansancio / y déjame anunciarte que el mañana / es una blanca redención de nardos. Las calas miran nerviosas al cielo, bañadas por un sol albo recién nacido, que balbucea, y vibran en giros de baile; frívolas, se han olvidado de que nacieron en un huerto monacal. La luz de Selene cinceló las copas de las calas, de plata lunar en la noche, y, ahora, quizás, el astro rey las transforme en áureos vasos (cuadro: Calas). Y una luz irreal, que parece venir de la Trascendencia, viste las inmaculadas azucenas, que sueñan con el más elevado destino: ornarán el trono de la custodia en el día del Corpus Christi (cuadros: Azucenas y Dúo). La gota de rocío que en el cáliz duerme de la blanquísima azucena, / es el palacio de cristal en donde / vive el genio feliz de la pureza. Levantan orgullosos sus penachos lirios blancos y cárdenos, sabiéndose símbolo regio, borbónico, faz bordada en emblemas de caballeros y sábanas de damas. […] hay un lirio solitario / de color extraordinario / de tan bello como es. / Su corola tan brillante / como el más puro diamante / del Brasil / no temía los rigores / del invierno, y sus olores / derramábanse en enero y en abril (cuadros: Lirio blanco, Lirio morado y Lirios). La mala estrella persigue a las adelfas. Alguien, en otro tiempo, esparció la semilla de la infamia. Ellas, al paso de la brisa, niegan con la cabeza que su aroma mude la gracia de las naricillas de las jóvenes curiosas, y, como fruto de un mal de ojo, las transforme en el apéndice de Cyrano de Bergerac (cuadro: Adelfas). No me esperes / –te dije– / junto a la adelfa, / que la adelfa es amarga / y eres doncella. Se mecen las lilas borrachas de agua de mayo, doblegan las ramas de un árbol cuajado de racimos florales, zarcillos de amatistas repujados por un orfebre divino (Lilas I, II y III). Con lilas llenas de agua, / le golpee las espaldas, / y toda su carne blanca / se enjoyó de gotas claras. Un rito sacrificial pone fin a la existencia de las dalias; sobre alguna tumba del camposanto, a los pies del crucificado, yacerán honrando la memoria de los muertos. Tómame ahora que aún es temprano / y que llevo dalias nuevas en la mano. / Tómame que aún es sombría / esta taciturna cabellera mía. / Ahora que tengo la carne olorosa / y los ojos limpios y la piel de rosa. / Ahora que calza mi planta ligera / la sandalia viva de la primavera. Y, como el jardín tiene algo de magia, allí nace la mimosa, minúsculos botones de sol, heraldo de la resurrección de la flora (cuadro: Mimosa). Al fondo, salpican el camino los árboles vestidos, de nuevo, de nieve de azúcar (cuadro: Almendro). Bajo ese almendro florido, / todo cargado de flor / –recordé–, yo he maldecido / mi juventud sin amor. Avanzada la primavera, un manto carmesí cubrirá los campos del cigarral (cuadro: Amapolas). […] en el paisaje inmenso, en el aire fragante, / divinamente mudo, me tenderás, amante, / tus rojos labios como una roja amapola. Las luminosas margaritas, víctimas de una gran duda, aguardan que sus guedejas alfombren la arena del jardín, mientras, ella, satisfecha, con el último mechón, exclame loca de gozo: ¡Sí, me quiere! (cuadro: Margaritas). Y en una tarde triste de los más dulces días, / la Muerte, la celosa, por ver si me querías, / ¡como a una margarita de amor te deshojó!

Tornó la primavera, / brotó la flor primera / de nácar y coral, / y en busca de las flores / tornaron los cantores / de lenguas de cristal.

José Antonio G. Villarrubia (Toledo, 3 de agosto de 1965) fue alumno de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, donde cursó estudios de diseño gráfico. Es alumno del pintor Pedro Cano, residente en Roma y Murcia. Ha sido seleccionado, dentro de muestras colectivas, en los certámenes de acuarela Villa de Caudete (Albacete), en 2009; Ciudad de Ceuta; Benalmádena (Málaga) y Puig Rodá (Vinarós, Castellón), en 2010. Participó en las siguientes exposiciones durante 2008: colectiva, Academia de Bellas Artes Santa Cecilia (El Puerto de Santa María, Cádiz); colectiva, Galería Bernesga (León); colectiva, Castillo Pitamiglio (Montevideo, Uruguay); colectiva, Arte Club (Montevideo, Uruguay); colectiva, Palacio de Benacazón (Toledo) y, colectiva, Galería Adarve (Toledo); en 2009, colectiva, Bienal de Acuarela Villa de Caudete (Albacete). Ha colgado su obra en la sala de exposiciones del Sitio Histórico de Melque (San Martín de Montalbán, Toledo) y en El Antojo (Toledo), en 2009. Durante el pasado mes de mayo, participó de una exposición colectiva, en Ordizia (Guipúzcoa).

Nota: Los textos en cursiva pertenecen a Rimas, de G. A. Bécquer (1836-1870); El Lirio, de L. Hernández Alfonso (1901-1979); Balada de la adelfa, de A. Murciano (1929); Margarita, de R. Darío (1867-1916); La hora, de J. de Ibarbourou (1892-1979); Con lilas llenas de agua, de Juan Ramón Jiménez (1881-1959); La primavera besaba, de A. Machado (1875-1939); Sé buena, es el secreto, de M. Machado (1874-1947); Poema de tus manos, de J. Orta Ruiz (1922) y Cinco poemas para abdicar, de B. Andreu (1959).


Articulo publicado en suplemento cultural ABC Castilla la Mancha, 25/06/2011


lunes, junio 20, 2011

jueves, junio 16, 2011

miércoles, junio 15, 2011

lunes, mayo 23, 2011

jueves, mayo 05, 2011

Exposición colectiva en Ordizia.

Mi agradecimiento a Enrique Ochotorena por todos sus esfuerzos.

martes, mayo 03, 2011

viernes, abril 15, 2011

Estudio de Caravaggio

Estudio sobre la Vocacion de San Mateo, dibujo, tecnica mixta, 35x24

viernes, abril 01, 2011

jueves, marzo 31, 2011

jueves, marzo 24, 2011

Apolo



Dibujo, tecnica mixta, 35x24

martes, marzo 22, 2011

Figura

Dibujo, tecnica mixta, 35x24

martes, marzo 08, 2011

Melpómene

Dibujo, técnica mixta, 60x50

jueves, febrero 24, 2011

viernes, febrero 18, 2011

Euterpe

Dibujo, grafito y carbón, 60x50


Comencemos nuestro canto por las Musas Heliconíadas, que habitan la montaña grande divina del helicón. Con sus pies delicados danzan en torno a una fuente de violáceos reflejos y al altar del muy poderoso Cronión. Después del lavar su piel suave en las aguas del perneso, en la fuente del Caballo, o en el divino olmeo, sorman bellos y deliciosos coros en la cumbre del helicón y se cimbrean vivamente sobre sus pies. Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus, portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Posidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, [a Hebe de áurea corona, a la bella Dione, a Eos, al alto Helios y a la brillante Selene,] a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales.

Hesíodo, Teogonía, 1-103 (Fragmento)

jueves, febrero 17, 2011

miércoles, febrero 09, 2011

Cuaderno




Grafito sobre cuaderno Moleskine, 21x13

jueves, febrero 03, 2011

lunes, enero 31, 2011

viernes, enero 28, 2011

Sátiro tocando la flauta.

Dibujo, carbón, 35x24

La tumba de las Náyades

Caminaba por el bosque arropado de escarcha. Mis cabellos, sobre la boca, florecían de carámbanos diminutos.
Casi no podía levantar las sandalias por el peso de la nieve fangosa que se les adhería.

Él me dijo: "¿Qué buscas?" "Voy siguiendo -le contesté- la pista de un sátiro. Las huellas de sus pequeños cascos hendidos van alternándose como huecos en el níveo manto".

Él me dijo: "Los sátiros han muerto. Ya murieron los sátiros, y las ninfas también. Hace más de treinta años que no hacía un invierno tan crudo. Las huellas que ves son las de un macho cabrío. Quedémosnos aquí. Junto está la tumba".


Con su azada quebró el hielo del manantial en donde, en otro tiempo, reían las náyades. Cogió luego grandes pedazos de hielo y, alzándolos a los ojos, miraba... miraba al trasluz el cielo pálido.

Pierre Louys (Las canciones de Bilitis)

jueves, enero 20, 2011

sábado, enero 15, 2011

jueves, enero 13, 2011

Estudio de cabeza de niño


Grafito, 35x24, estudio de un retrato romano
.

viernes, enero 07, 2011

jueves, diciembre 30, 2010

Retrato

Dibujo, grafito y pastel, 70x65

Archivo del blog