sábado, diciembre 20, 2008

Era curioso constatar que todo lo que antaño había sido la ciudad de Pompeya adquiría un aspecto totalmente distinto a medida que se producía ese éxodo. No era, cierto es, una ciudad viva, pero sólo entonces parecía petrificarse en una rigidez cadavérica. No obstante, de ella emanaba algo que hacía suponer que la muerte se había puesto a hablar, aunque de manera imperceptible, para los oídos humanos. La verdad era que aquí y allá retumbaba una especie de murmullo que parecía surgir de entre las piedras, y que solo se revelaba en el dulce sururro del sur, en el ancestral atalabus que dos milenios antes había zumbado de igual modo alrededor del templo, los mercados y las casas, y que ahora mecía las hierbas verdes y brillantes que cubrian las ruinas de las bajas murallas.
Gradiva, frafmento. Wihelm Jensen.

12 comentarios:

Sintagma in Blue dijo...

Qué envidia.

Nes dijo...

Es fantástica esa foto, jose, además de increible, tú solo caminando en ese lugar, felicita de mi parte al fotógrafo, cuenta mucho esa imagen y su color. ¿Encontraste a gradiva en tu caminar?
Un abrazo

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Un beso Pura.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Gracias Nes, estaba atardeciendo, no quedaba practicamente nadie, reconozco que imponia bastante la situación.
Gradiva... debes leerte el libro, te gustará mucho.
Un beso!

carmensabes dijo...

Ese color sepia...esas piedras....sabor a soledad buscada...preciosa entrada...

Besiños

jose antonio dijo...

Muchas gracias Carmen.
Besos

Ogigia dijo...

hum, pompeya, fantasmal como siempre, a punto de vivir como siempre.

jose antonio dijo...

Maria Antonia, que te voy a contar que tu no sepas...
Besos!!!

Anónimo dijo...

Preciosa fotografía, son de las que se guardan en caja de latón para que los años pasen y descubrirla de nuevo, cuando todo se acaba... Fantástica de veras, esa soledad me da frío, es de la que corre por las venas. ¿No oiste los gritos de los yacentes? ¿No te pidieron socorro? ¿Oiste el llanto de los niños?...Me estremezco de dolor y de pena. Te envidio, mucho... Morgana

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Muchisimas gracias Isabel, la verdad es que resulta impresionante pasear por esas calles donde todó quedo como detenido, parado de golpe.
Un beso.

Leodegundia dijo...

Gracias por tu visita, el venir a devolvértela fue un placer pues gocé de nuevo de tus maravillosos cuadros.
Feliz año

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

Muchas gracias Leo, igualmente.

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